Los hongos son parte fundamental de la gastronomía segoviana. Tanto, que más que un ingrediente son un elemento propio de la cultura de Segovia, donde la búsqueda de estas delicias moviliza a miles de aficionados seteros cada año.

El boletus, rey del bosque segoviano

En torno al boletus gira todo un mundo: el paseo campestre, la exploración de rincones, el reto de identificar las diferentes especies de hongos, tomarlas respetuosamente sin dañar al bosque, reunirse con los amigos para comparar la recolecta y, por fin, el cocinado. Sin duda, el boletus es más que un alimento. Es una pasión.

A la sombra de la sierra de Guadarrama los parajes en torno a Sepúlveda, Navafría, Aldealengua y otros municipios esconden lugares húmedos y silenciosos donde los boletus surgen cada otoño, en secreto. Y en la cocina eso significa una fiesta de sabores silvestres que no dejamos pasar. De ninguna manera.

Vistoso, carnoso y delicado al tiempo, de aroma y sabor inconfundibles, el versátilboletus es esperado con impaciencia y protagoniza muchas elaboraciones que se han convertido en auténticos emblemas culinarios. Y para ello no necesita ni complejas preparaciones ni adornos. La sencillez saca lo mejor de ellos: crudos, salteados, a la plancha, revueltos o confitados dan lo mejor de sí.

¿Sus amigos? Por supuesto, el aceite de oliva virgen extra (mejor si es suave, que no enmascare), el ajo, el jamón ibérico y el huevo, cuyos sabores potencian al rey del otoño. Pero también es generoso con otros compañeros a los que eleva, como el arroz, las carnes o incluso pescados como el rodaballo y la lubina.

En definitiva, la llegada del otoño es la ocasión deseada y Segovia el lugar indicado. Aquí podemos disfrutar de boletus frescos de temporada. ¿Desea degustarlos en su mejor momento? Le esperamos en la Portada de Mediodía para que pueda disfrutarlos.