Las bodas en Segovia no tienen porqué ser diferentes de las del resto de España, o eso creemos. Todos sabemos que, en general, existen una serie de rituales y costumbres que se siguen al pie de la letra en el momento en que dos personas contraen matrimonio. El día de la boda es, sin duda, muy especial, y creamos o no en estas supersticiones, las cumplimos. Algunas de las más conocidas son que el novio no vea el vestido antes de la ceremonia, llevar siempre ese kit indispensable con algo azul, algo viejo, algo prestado y algo nuevo.

Las bodas segovianas

No debemos olvidar esas tradiciones propias de cada lugar que tienden a perderse, pero que debemos esforzarnos en que perduren. Por ejemplo, la gastronomía de Segovia juega un fuerte papel en una de las tradiciones más arraigadas en las nupcias que se llevan a cabo en esta región.

La cultura de Segovia y sus gentes han conseguido hacer que la tradición estrella en las bodas de la región perdure, y esta consiste en que el novio y la novia deben de cortar juntos y con un plato un cochinillo que se sirve en el banquete. Una vez cortado, los recién casados tiran el plato al suelo para que se rompa, pues se cree que esto da buena suerte a los enamorados.

Esta tradición que te contamos tiene su origen en Cándido, un mesonero que un buen día se vio sin sus cuchillos de trinchar y decidió cortar con un plato el cochinillo para dar fe de que estaba tierno y, por tanto, listo para comer. Por lo visto, el plato resbaló de sus manos y cayó al suelo, pero aun así los comensales, impresionados, aplaudieron su actuación y su gesto se convirtió en una costumbre que ahora, en Segovia, y en nuestro restaurante, queremos seguir repitiendo y transmitiendo a las generaciones que nos siguen.